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¡ CON 20 MINUTOS BASTA !
¿Montas en bici por placer, por estar en forma, por hacer
amigos, por tener unas piernas bonitas…? Pues une a todas éstas una razón más: te
presentamos un estudio concluyente que demuestra los beneficios para la salud de
esta actividad. Si no has probado todavía a pedalear en serio…! Engánchate a los
pedales!
“Los que montan en bicicleta con regularidad ahorran en visitas al médico”,
como nos dice el Dr. Proböse, presidente del Centro de Salud de la Universidad Alemana
del Deporte. “Muchas personas que sufren molestias típicas como el dolor de espalda,
tienen sobrepeso o adquieren enfermedades cardiovasculares podrían gozar de muchos
años de buena salud si se decidieran a usar más la bicicleta”. Y una gran noticia
para los que piensan que “ya están mayores”: aunque no se empiece a hacer ejercicio
regularmente hasta una edad avanzada los resultados siempre son palpables. ¿Qué
hace la bici por mi salud?
DIRECTO A TU CORAZÓN Y SISTEMA CARDIOVASCULAR
Monta En
bicicleta de forma regular y tu riesgo de infarto se reducirá tanto como un 50%.
Con el ejercicio del pedaleo el ritmo cardiaco máximo aumenta y la presión arterial
disminuye: el corazón trabaja economizando. Vas a reducir tu colesterol LDL (el
“malo”), con lo que tus vasos tendrán muchas menos posibilidades de calcificarse,
y a la vez aumentará tu HDL o colesterol “bueno”. Los vasos sanguíneos se conservan
flexibles y saludables cuando tus piernas se mueven cada día. Para la máxima eficiencia
del ejercicio te recomendamos que hagas un trabajo de intervalos, con cambios de
ritmo frecuentes. Es el tipo de entrenamiento que más rápido te hace mejorar. Calienta
a ritmo suave, con una cadencia de pedaleo alta, alcanza tu ritmo de rodaje y luego
intercala, cada 15 minutos, aumentos de intensidad de 3 a 4 minutos de duración
en los que tu respiración se agite considerablemente (80 al 85% de tus pulsaciones
máximas).
ATACANDO POR LA ESPALDA
Cuando se adopta la postura óptima en el sillín,
con el torso ligeramente inclinado adelante, la musculatura de la espalda está bajo
tensión y se ve obligada a estabilizar el tronco. Muchos dolores de espalda provienen
de la inactividad, que hace que se reduzca la nutrición de los discos intervertebrales
y de esta forma van perdiendo su capacidad de amortiguar los impactos. La falta
de ejercicio además hace que la musculatura de la espalda se vaya atrofiando, con
lo que disminuye escandalosamente su función de “muelle”. Los movimientos regulares
de las piernas fortalecen la zona lumbar y previenen la aparición de hernias discales,
al mantener la columna protegida de vibraciones y golpes. Además el ciclismo estimula
los pequeños músculos de las vértebras dorsales, al hacer que constantemente se
compriman y extiendan con el pedaleo, músculos que cuesta mucho hacer trabajar con
cualquier otro deporte. Compensa con algunos ejercicios abdominales, como los encogimientos
con las piernas flexionadas cada vez que pedalees y tendrás en la bicicleta una
de las actividades ideales para los que sufren de dolor de espalda.
HAZLE UN REGALO
A TUS RODILLAS
A diferencia de las actividades en las que hay golpeo, como los saltos
o la carrera a pie, con la bicicleta las rodillas funcionan protegidas, ya que del
70 al 80% del peso de tu cuerpo gravita sobre el sillín. Es la mejor alternativa
a la carrera, con beneficios físicos muy similares, pues en la bici ni las articulaciones
ni los cartílagos soportan cargas elevadas. Cuando las articulaciones se movilizan
con poca presión los nutrientes pueden llegar a ellas con facilidad, y las sustancias
beneficiosas se difunden en ellos fácilmente. Evita usar desarrollos muy duros si
quieres conservar sanas tus rodillas. Intenta que tu cadencia de pedaleo no baje
de las 70 rpm en ningún momento. Cuenta una vuelta cada vez que el pedal de un lado
pase por el mismo sitio.
AHUYENTA INFECCIONES Y ALEJA EL CÁNCER
Cada vez que montas
en bicicleta estás dándole un impulso a la potencia de tu sistema inmunológico.
Las células “comebacterias” del cuerpo, los fagotitos, se movilizan de forma inmediata
gracias al pedaleo para aniquilar bacterias y células cancerígenas. Ésta es la razón
por la que a los enfermos de cáncer y SIDA se les recomienda ir en bicicleta. El
Dr. Froböse destaca cómo la bicicleta es buena “para las personas que sufren algún
proceso canceroso. Es como si las células que se encargan de la defensa del cuerpo,
que estaban dormidas, despertaran mediante el pedaleo de un prolongado letargo”.
Los esfuerzos moderados refuerzan tu sistema inmune, mientras que los de intensidad
máxima lo debilitan. Si estás expuesto a factores de riesgo (frío, personas ya infectadas
cerca, estrés, poco sueño…) no hagas trabajos muy intensos y espera a equilibrarte
para poder llevarlos a cabo.
DILE ADIÓS A LAS PREOCUPACIONES
El cerebro se oxigena
más y te permite pensar con más facilidad, tu cuerpo segrega hormonas que te hacen
sentir mejor y que pueden hasta llegar a ser adictivas, una sana adicción en todo
caso. Está comprobado que los que montan en bicicleta regularmente sufren menos
enfermedades psicológicas y depresiones. Pedalear es uno de los mejores antidepresivos
naturales que existen. Las endorfinas, también llamadas hormonas de la felicidad,
se generan con el ejercicio físico, de forma más notable cuando permaneces más de
una hora sobre la bicicleta, así que ya sabes: ponte la alarma para que suene en
una hora y no pares de pedalear hasta entonces, pero si quieres sentirte bien evita
sobrepasar tus límites porque conseguirás el efecto contrario.
artículo de la revista SPORT LIFE Octubre 2004 nº
66
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